lunes, 8 de octubre de 2012

¿A quién admiras?

Experiencias de gente cercana a mi me han hecho valorar muchas cosas que quizás antes obviaba. Mis padres, mi hermana, mi familia, mis amigos o incluso mi ciudad eran cosas que por supuesto valoraba, pero que siempre estaban ahí y sabía que seguiría teniendo, al menos en la mayoría de ocasiones así lo sentía. Ahora valoro estar sentada en mi sofá de siempre, con mi pájaro dándome follón y con mi ordenador haciendo mis cosas. Algo tan simple ahora ha adquirido una gran importancia para mi, y lo valoro.

Por eso creo que me siento tan mal y tan sola cuando una de esas personas que tanto valoro me da la espalda de esta forma. Creo que por alguien de tu sangre nunca se debería tener que luchar, nadie merece algo así. Dicen que la familia siempre está ahí, y que eso se aprende con el paso del tiempo. Que no hay nada como la familia. Estoy de acuerdo, pero porque ahora mismo no hay nada que me duela más que eso. Triste ¿verdad? 

Me acuerdo una redacción que hice hace mucho tiempo para el colegio. Consistía en escribir sobre la persona a la que más admiraras, a la que te gustaría parecerte de mayor. Recuerdo de quien lo hice y se me saltan las lágrimas. ¿Dónde queda eso? Echo de menos los domingos en los que nos dedicábamos a jugar al fútbol, a entrenar porque soñaba con ser futbolista y me apoyaba y me sentía querida. Ahora no sé donde está nada de eso y parezco la única interesada en recuperarlo.

Pero yo sola no puedo, y es que no puedo más.

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