Por eso creo que me siento tan mal y tan sola cuando una de esas personas que tanto valoro me da la espalda de esta forma. Creo que por alguien de tu sangre nunca se debería tener que luchar, nadie merece algo así. Dicen que la familia siempre está ahí, y que eso se aprende con el paso del tiempo. Que no hay nada como la familia. Estoy de acuerdo, pero porque ahora mismo no hay nada que me duela más que eso. Triste ¿verdad?
Me acuerdo una redacción que hice hace mucho tiempo para el colegio. Consistía en escribir sobre la persona a la que más admiraras, a la que te gustaría parecerte de mayor. Recuerdo de quien lo hice y se me saltan las lágrimas. ¿Dónde queda eso? Echo de menos los domingos en los que nos dedicábamos a jugar al fútbol, a entrenar porque soñaba con ser futbolista y me apoyaba y me sentía querida. Ahora no sé donde está nada de eso y parezco la única interesada en recuperarlo.
Pero yo sola no puedo, y es que no puedo más.